Tipos de compresores de tornillo: cuál elegir según tu instalación

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¿Estás buscando un compresor de aire para tu empresa?

Los compresores de tornillo no son todos iguales. Dentro de esta tecnología existen variantes que afectan directamente al rendimiento, el consumo energético, la calidad del aire y el coste total del equipo. Los principales ejes de clasificación son: el sistema de lubricación, el régimen de velocidad del motor, el tipo de transmisión, el número de etapas de compresión y la configuración del equipo con o sin depósito y secador.

Entender qué significa cada variante y cuándo tiene sentido elegirla es el paso previo a tomar una buena decisión de compra. Este artículo cubre exactamente eso, sin entrar en cómo funcionan los rotores ni en comparativas con otras tecnologías, que puedes consultar en nuestro artículo sobre qué es un compresor de tornillo. Y si ya tienes claro lo que necesitas, puedes comprar compresores de aire de tornillo directamente en nuestra tienda.

Lubricado con aceite o exento de aceite

Es la primera decisión y la más determinante, porque afecta directamente a la calidad del aire que produce el equipo.

Compresor de tornillo lubricado con aceite

El aceite se inyecta en la cámara de compresión para sellar las holguras entre rotores, refrigerar el elemento y lubricar los rodamientos. Antes de salir a la red, el aire pasa por un separador que elimina la mayor parte del aceite, aunque puede quedar una traza residual de entre 2 y 5 mg/m³ según el modelo. Con los filtros adecuados en línea, esta traza se reduce hasta niveles inapreciables.

Es la variante más extendida en industria general, automoción, fabricación, carpintería y cualquier proceso donde la presencia de trazas mínimas de aceite no afecta al producto final. Son más económicos de adquirir y mantener que los modelos exentos de aceite, y más robustos en condiciones de trabajo exigentes.

Compresor de tornillo exento de aceite

No se introduce ningún lubricante en la cámara de compresión. Los rotores trabajan con recubrimientos especiales o con agua como fluido de sellado, y los sistemas de refrigeración son más exigentes. El resultado es aire comprimido con pureza certificada según norma ISO 8573-1 Clase 0, sin ningún rastro de aceite.

Son imprescindibles en sectores donde el aire entra en contacto directo con el producto: alimentación, farmacia, electrónica, laboratorios o aplicaciones médicas. Su coste de adquisición es significativamente mayor, pero en esos entornos no existe alternativa válida.

interior de compresor de aire de tornillo

Velocidad fija, velocidad dual o velocidad variable (VSD)

Este eje afecta al consumo energético del equipo y es especialmente relevante cuando la demanda de aire no es constante a lo largo de la jornada.

Velocidad fija

El motor funciona siempre a la misma velocidad, independientemente de la demanda real de aire en cada momento. Cuando la instalación no consume aire, el compresor trabaja en vacío o se para y arranca en ciclos. Un compresor trabajando en descarga consume entre el 30 y el 35% de la potencia instalada aunque no esté produciendo aire, lo que representa un coste energético real que se acumula con el tiempo. Es la opción más sencilla y económica en precio de compra, y la más adecuada cuando la demanda de aire es constante y predecible a lo largo de toda la jornada.

Velocidad variable (VSD)

El motor incorpora un variador de frecuencia que adapta su velocidad a la demanda real de aire en cada momento. Cuando el consumo baja, el motor reduce sus revoluciones; cuando sube, las aumenta. El resultado es una presión constante en la red en todo momento y un ahorro energético de hasta el 35% respecto a un equipo de velocidad fija equivalente en instalaciones con demanda variable.

Además del ahorro energético, el variador gestiona el arranque del motor de forma progresiva, eliminando los picos de corriente del arranque directo. Esto reduce el estrés mecánico sobre el elemento de compresión y alarga la vida útil del equipo de forma significativa.

Es la opción más rentable cuando la demanda de aire fluctúa a lo largo del día, que es el caso de la mayoría de instalaciones industriales reales. El mayor coste de adquisición inicial se recupera habitualmente en uno a tres años a través del ahorro en electricidad.

Velocidad dual

Algunas gamas ofrecen motores con dos velocidades predefinidas, alta y baja, como solución intermedia entre velocidad fija y VSD. Es menos flexible que el VSD pero más económica, y puede ser una opción válida en instalaciones con dos niveles de demanda claramente diferenciados.

Transmisión por correa o transmisión directa

La transmisión es el mecanismo que conecta el motor con el elemento de compresión, y su elección tiene implicaciones en el mantenimiento y la eficiencia.

Transmisión por correa

El motor acciona los rotores a través de una o varias correas. Es la configuración más tradicional y habitualmente más económica en precio de compra. La principal desventaja es que las correas se desgastan, necesitan tensado periódico y deben reemplazarse con cierta frecuencia, lo que añade intervenciones de mantenimiento preventivo.

Transmisión directa

El motor está acoplado directamente al elemento de compresión, sin elementos intermedios. El resultado es una transferencia de potencia del 100%, menor consumo energético, menor desgaste y prácticamente ningún mantenimiento asociado a la transmisión. Los compresores de transmisión directa tienen un coste inicial algo mayor, pero su coste operativo a lo largo del tiempo es inferior, especialmente en instalaciones con muchas horas de trabajo al año donde la diferencia frente a la transmisión por correa se hace más evidente.

Una etapa o dos etapas de compresión

El número de etapas determina cómo se alcanza la presión final de trabajo y tiene implicaciones en la eficiencia y en el rango de presiones posibles.

Una etapa

La compresión se realiza en un único paso, desde la presión atmosférica hasta la presión de trabajo. Es la configuración más habitual para presiones de hasta 10-13 bar, que cubre la mayoría de instalaciones industriales estándar. Son equipos más compactos, más sencillos de mantener y con un coste de adquisición menor.

Dos etapas

La compresión se divide en dos fases con un enfriamiento intermedio entre ellas. Esto permite alcanzar presiones más altas con mayor eficiencia energética, y trabajar con temperaturas de descarga más bajas, lo que protege los componentes internos. Es la opción adecuada cuando se necesitan presiones superiores a 13 bar o cuando se busca el máximo rendimiento energético en instalaciones de alta demanda continua.

tipo de compresor de tornillo en Jender

Con o sin depósito y secador integrado

La configuración del equipo determina cómo se instala y qué elementos adicionales necesita la instalación.

Un compresor de tornillo puede suministrarse como unidad compacta sobre bastidor, o montado directamente sobre un depósito de aire. La versión sobre depósito simplifica la instalación y proporciona un volumen de almacenamiento que amortigua las variaciones de demanda y reduce los ciclos de carga y descarga del compresor.

La opción con secador frigorífico integrado añade un tratamiento de humedad en el propio equipo, eliminando la necesidad de instalar un secador externo. El secador garantiza un punto de rocío constante de 3 °C, lo que cubre los requisitos de calidad de aire de la gran mayoría de instalaciones industriales y protege tuberías, herramientas y equipos conectados frente a la oxidación y la corrosión. Una ventaja adicional es que el secador puede controlarse de forma independiente al compresor desde su propio panel de control cuando la situación lo requiere, sin necesidad de intervenir en la configuración del equipo principal.

Es especialmente práctica en instalaciones donde el espacio es limitado, donde se parte de cero y se quiere una solución completa lista para conectar, o donde la calidad del aire es crítica para el proceso productivo.

Cómo combinar estas variables para elegir el compresor de aire correcto

La elección correcta no consiste en seleccionar la opción más avanzada en cada eje, sino la que mejor responde al uso real de la instalación.

Para una instalación con demanda variable, que es el caso más habitual en industria, el variador de frecuencia es prácticamente imprescindible por su impacto directo en el consumo eléctrico. A partir de ahí, si el volumen de horas de trabajo es alto y se quiere minimizar el mantenimiento, la transmisión directa aporta un retorno claro. Y si se busca una solución completa sin necesidad de equipos auxiliares externos, la configuración sobre depósito con secador integrado es la más práctica.

En sectores donde la pureza del aire es crítica, la decisión por el exento de aceite es irrenunciable independientemente del resto de variables. Y si las presiones requeridas superan los 13 bar, las dos etapas de compresión son la respuesta adecuada.

Te ayudamos a elegir tu compresor de aire ideal en Jender

En Jender llevamos más de 20 años fabricando compresores de tornillo para todo tipo de instalaciones industriales. Toda nuestra gama incorpora variador de frecuencia de serie, lo que garantiza eficiencia energética, presión constante en la red y arranque suave en todos los modelos, independientemente de la configuración elegida.

Si tienes dudas sobre qué tipo, potencia o configuración necesitas, nuestro equipo técnico te asesora sin compromiso. Y si ya lo tienes claro, puedes comprar compresores de aire de tornillo directamente en nuestra tienda con la garantía de fabricante.

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