Partes de un compresor de tornillo y función de cada una

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Un compresor de tornillo está formado por trece componentes que trabajan en cadena: el air-end comprime el aire mediante dos rotores helicoidales, el filtro de entrada protege ese proceso, el separador elimina el aceite del aire comprimido, el sistema de refrigeración controla la temperatura y el panel de control coordina todo el ciclo. Conocer qué hace cada parte es lo que permite detectar un problema antes de que pare la producción.

En este artículo verás cada componente, qué función cumple y qué señal avisa de que empieza a fallar. Si lo que buscas es entender cómo comprime el aire y qué variantes existen dentro de esta tecnología, eso lo cubrimos en otra guía.

El recorrido del aire, etapa por etapa

La forma más rápida de entender un compresor de tornillo es seguir el camino que hace el aire desde que entra hasta que llega a la red. Cada etapa tiene un componente responsable y un modo de fallo propio.

#EtapaComponenteQué ocurre si falla
1Entrada de aire ambienteFiltro de aire de entradaEntran partículas al air-end y se dispara el consumo
2Regulación del caudal admitidoVálvula de admisiónEl equipo no alcanza consigna o no descarga
3CompresiónAir-end y motorRuido, vibración y pérdida de caudal
4Sellado y refrigeración internaCircuito de aceiteSobretemperatura y desgaste acelerado
5Separación del aceiteDepósito y cartucho separadorArrastre de aceite a la red
6Retención de presión mínimaVálvula de presión mínimaLa separación del aceite deja de ser efectiva
7Enfriamiento del aire de salidaPosfriador y radiadorParada por sobretemperatura
8Evacuación del condensadoPurga de condensadosAgua en la red, corrosión de tuberías

Air-end o unidad compresora

El air-end, también llamado unidad compresora o bloque compresor, es la parte central del equipo. Dentro se encuentran los dos rotores helicoidales, la carcasa que los aloja, los cojinetes que los sujetan y los sellos que evitan fugas internas.

Es el componente más caro del compresor y el que determina su vida útil. No tiene mantenimiento propio más allá de vigilar temperatura y ruido, pero depende por completo de que el aceite y los filtros estén en condiciones: prácticamente todos los fallos de air-end tienen su origen aguas arriba, en lubricación o filtración descuidadas.

compresor de aire de tornillo partes internas

Filtro de aire de entrada

Está situado antes de la válvula de admisión y su trabajo es retener partículas de polvo, suciedad y contaminantes antes de que entren al air-end. Un filtro multicapa puede capturar partículas de hasta 1 µm. Cuando se satura, el flujo de aire al interior del compresor se reduce y el equipo necesita trabajar más para alcanzar la presión de consigna, lo que se traduce en mayor consumo eléctrico y temperatura de descarga más alta.

La señal más clara de que está al límite es el manómetro diferencial: cuando la diferencia de presión entre entrada y salida supera el umbral del fabricante, hay que sustituirlo. En ambientes con polvo o virutas metálicas este intervalo puede reducirse a la mitad del estándar.

Este filtro protege al compresor, no a la instalación. El aire que sale del equipo necesita su propia filtración en línea, y ahí conviene saber qué filtro necesita cada punto de la instalación según el uso final del aire.

Válvula de admisión y modulación de carga

La válvula de admisión controla la entrada de aire al air-end. Cuando el compresor trabaja a plena carga está completamente abierta; cuando la demanda cae o se alcanza la presión máxima, se cierra parcial o totalmente para que el equipo pase a vacío sin parar el motor.

En los compresores con variador de frecuencia esta modulación la gestiona el variador ajustando la velocidad del motor, lo que elimina las pérdidas de energía asociadas al funcionamiento en vacío. Es uno de los argumentos técnicos más sólidos para elegir un equipo con inversor en instalaciones con demanda variable.

Motor eléctrico y sistema de transmisión

El motor transforma la energía eléctrica en movimiento rotativo para accionar el air-end. En equipos modernos se utilizan motores IE3 o IE4, de alta eficiencia energética, con imanes permanentes en algunas gamas de velocidad variable.

La transmisión entre motor y air-end puede ser directa, mediante acoplamiento sin correas, o por correa trapecial. El acoplamiento directo elimina las pérdidas por fricción y reduce el mantenimiento, aunque su coste inicial es superior. En transmisiones por correa, la tensión incorrecta es una causa frecuente de desgaste prematuro de cojinetes y rodamientos en el air-end.

Sistema de lubricación y circuito de aceite

En los compresores de tornillo lubricados, el aceite cumple tres funciones al mismo tiempo: sella el espacio entre rotores para evitar fugas internas, lubrica cojinetes y partes móviles, y absorbe el calor generado durante la compresión. Por eso la calidad y el estado del aceite afectan directamente al rendimiento del equipo.

El circuito incluye la bomba de aceite, aunque en algunos modelos la propia presión diferencial mueve el lubricante sin bomba adicional; el filtro de aceite, que retiene partículas metálicas y contaminantes; el enfriador, que baja la temperatura antes de reintroducirlo en el ciclo; y la válvula termostática, que deriva el aceite sin pasar por el enfriador mientras el equipo no ha alcanzado su temperatura de servicio. Esa válvula es la razón de que un compresor arrancado en frío llegue rápido a régimen en lugar de trabajar durante media hora con aceite demasiado viscoso.

Un aceite degradado aumenta la fricción interna, eleva la temperatura de descarga y acelera el desgaste de cojinetes y sellos. El cambio periódico, generalmente cada 2.000 horas de funcionamiento o una vez al año como mínimo, es la intervención de mantenimiento con mayor impacto en la vida útil del equipo.

Depósito separador y cartucho separador aceite-aire

Después de la compresión, la mezcla de aire y aceite llega al depósito separador. Ahí ocurren dos separaciones encadenadas. La primera es mecánica: la mezcla entra en rotación y la mayor parte del aceite se deposita en las paredes por fuerza centrífuga. La segunda la hace el cartucho separador, con un medio de nanofibras que provoca coalescencia: las microgotas que siguen en suspensión se unen entre sí, ganan peso y caen por gravedad hasta el fondo, desde donde el aceite recuperado vuelve al circuito de lubricación.

Un separador en buen estado mantiene el arrastre de aceite en el aire comprimido por debajo de 2-5 ppm. Cuando se satura, la caída de presión que genera obliga al compresor a trabajar más para alcanzar la consigna. Se detecta midiendo la diferencia de presión antes y después del cartucho: si supera el valor que indica el fabricante, hay que sustituirlo.

Válvula de presión mínima y válvulas de seguridad

La válvula de presión mínima está a la salida del depósito separador y no deja que la presión interior baje de unos 4 a 4,5 bar. No es un capricho de diseño: por debajo de ese umbral el aire circula demasiado rápido a través del cartucho separador y arrastra aceite a la red. Además retarda la salida de aire durante el arranque para que el circuito de lubricación se presurice antes de empezar a entregar caudal.

El equipo incorpora también una válvula de retención que impide el retorno de aire desde la red hacia el compresor cuando este para, y una válvula de seguridad tarada por encima de la presión máxima de trabajo, que descarga a la atmósfera si el control falla. Esta última es un elemento de seguridad reglamentario y no debe manipularse ni sustituirse por una de tarado distinto.

Sistema de refrigeración

La compresión genera calor. Sin un sistema de refrigeración eficiente, la temperatura de descarga del aire puede superar los 80-90 ºC, lo que degrada el aceite, deteriora los sellos y puede activar la parada por sobretemperatura.

El sistema incluye el radiador de aceite y el posfriador de aire, que baja la temperatura del aire comprimido antes de que salga del equipo. En la mayoría de compresores industriales la refrigeración es por aire, con un ventilador accionado por el mismo motor o por uno independiente. En instalaciones con alta carga térmica ambiental, con salas de compresores por encima de 40 ºC, es habitual instalar ventilación forzada o sistemas refrigerados por agua.

Purga de condensados

Al enfriar el aire comprimido en el posfriador, el vapor de agua que traía el aire ambiente se condensa. Ese agua tiene que salir del equipo, y de eso se encarga la purga, situada en el punto bajo del circuito.

Hay dos tipos. Las purgas temporizadas abren durante unos segundos cada cierto intervalo programado, lo que es sencillo y barato pero expulsa aire comprimido cada vez que actúan, aunque no haya condensado que evacuar. Las purgas electrónicas de nivel detectan la presencia de líquido y abren solo cuando hace falta, eliminando esa pérdida. Una purga bloqueada es una de las causas más habituales de agua en la red, con la corrosión de tuberías y el deterioro de herramientas neumáticas que eso arrastra.

Panel de control

El controlador electrónico es el cerebro del compresor. Monitoriza en tiempo real la presión de trabajo, la temperatura de descarga, las horas de funcionamiento, el estado de los filtros y las alarmas activas. En equipos modernos también gestiona la carga y descarga, la velocidad del variador de frecuencia y la comunicación con sistemas de control de planta mediante Modbus, Profibus o IO-Link.

Una pantalla con historial de alarmas es la primera herramienta de diagnóstico antes de llamar al servicio técnico. La mayoría de paradas no programadas dejan un registro que permite identificar si el origen fue una sobretemperatura, una bajada de presión de aceite o un fallo de tensión.

Carrocería y aislamiento acústico

La envolvente del compresor no es solo carcasa. Su revestimiento interior de material absorbente es lo que permite que un equipo de tornillo trabaje por debajo de 70-75 dB y pueda instalarse en la propia zona de producción sin cabina adicional.

Esa misma carrocería canaliza el flujo del ventilador sobre los radiadores, así que trabajar con paneles retirados no solo dispara el ruido: altera la refrigeración y puede provocar sobretemperatura. Las rejillas de entrada y salida de aire hay que mantenerlas libres de obstáculos y limpias de polvo.

compresor de aire de tornillo en red de aire comprimido

Señales de avería más comunes por componente

Conocer las partes tiene utilidad práctica solo si se sabe qué síntoma produce el fallo de cada una. Esta tabla recoge los más frecuentes en entornos industriales:

ComponenteSeñal de avería típica
Filtro de aire saturadoConsumo eléctrico elevado, temperatura de descarga alta
Aceite degradado o filtro de aceite colmatadoSobretemperatura, mayor consumo, desgaste acelerado
Separador aceite-aire deterioradoArrastre de aceite en la línea, consumo de aceite anormalmente alto
Cojinetes del air-end desgastadosRuido o vibración inusuales, temperatura de cojinetes alta
Válvula de admisión con problemasEl compresor no alcanza la presión de consigna, o no descarga correctamente
Radiador obstruidoParada por sobretemperatura, especialmente en verano
Correa de transmisión floja o desgastadaPérdida de caudal, calentamiento de cojinetes del air-end
Válvula de presión mínima averiadaArrastre de aceite pese a tener el separador nuevo
Válvula termostática bloqueadaEl equipo tarda en llegar a régimen o trabaja siempre frío
Purga de condensados obstruidaAgua en la red, corrosión en tuberías y herramientas
Rejillas de carrocería obstruidasSobretemperatura sin causa aparente en aceite ni radiador

El mantenimiento preventivo empieza por conocer el equipo

Un compresor parado en producción no es solo un problema técnico: en una línea industrial puede costar más en horas de parada que todo el mantenimiento del año. La mayoría de las averías de esta lista dan aviso antes de convertirse en parada, y casi todas se detectan con dos gestos, mirar el diferencial de presión y vigilar la temperatura de descarga. Si quieres el detalle de cómo se diagnostican, hemos recopilado los fallos más frecuentes y cómo resolverlos.

En Jender fabricamos los equipos, así que los diseñamos pensando en quién los va a mantener: acceso directo a los puntos de intervención habituales, filtros de larga duración y componentes de primera línea. Nuestro servicio técnico opera 24 horas al día los 365 días del año, porque sabemos que la máquina más cara es la que está parada.

Si estás valorando qué equipo instalar, puedes ver nuestros equipos con acceso directo a los puntos de mantenimiento, desde velocidad fija hasta variador de frecuencia directo con secador integrado.

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